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El
estudio del Evangelio Según Marcos, es de vital
importancia para el creyente. El evangelio revela la
grandeza, enseñanzas y obra de Jesucristo. Es base de la fe
cristiana y expresión del mensaje de salvación. Cada uno
de los cuatro evangelistas, ofrecen una perspectiva distinta
de la Persona y obra de Jesucristo. Cada uno complementa a
los otros ofreciendo en su conjunto la revelación que Dios
quiso dar sobre su Hijo, Jesús de Nazaret. Este Jesús,
nuestro Señor, es irrepetible, al ser la Persona
Divino-humana del Verbo eterno de Dios manifestado en carne.
No se trata de alguien semejante, aunque fuese superior, a
las demás personas que se mencionan en la Biblia, es
superior a todos, pero, a la vez, descendió a las partes más
bajas de la tierra, para poder sustituir al peor de los
pecadores en la historia de la humanidad, a fin de abrir la
puerta de la esperanza salvífica a cualquier hombre (Ef.
4:9). El infinito y eterno Dios, se hace un hombre del
tiempo y del espacio, para salvar a los hombres. Su descenso
desde la gloria a la tierra, le envuelve en suma pobreza,
a pesar de su riqueza absoluta (Fil. 2:6-8). Este Emanuel,
Dios con los hombres, entra en la dimensión de la humanidad
para manifestar la gracia de Dios (Jn. 1:14). En esa
manifestación de gracia, toma la forma de siervo,
para llevar a cabo, desde la suprema dimensión de la
obediencia, la obra de la Cruz, mediante la cual, Dios
provee de solución al problema del pecado, y hace posible
la justificación del pecador por la fe (Ro. 5:1). La
Persona Divino-humana de Jesucristo, el Señor, es
presentada de distintas maneras por cada uno de los
evangelistas. Marcos, ofrece en el texto bíblico de su
evangelio, el aspecto en que el Salvador fue profetizado: "He
aquí mi siervo"
(Is. 42:1). Por esa razón, no aparece la genealogía, que
interesa a pocos, de quien es Siervo. Presenta a Jesús de
Nazaret, como un servidor de Dios y de los hombres, pero,
sin embargo, la grandeza de Dios en Cristo no deja de
manifestarse desde el comienzo del evangelio. Las primeras
palabras presentan al Siervo como el Hijo de Dios. En este
sentido, desde el inicio, se descubre la grandeza de la projimidad
de Dios con los hombres. El Eterno, no sólo se hace próximo,
sino que se hace prójimo, para favorecer a quienes,
como hombres, no tendrían otra esperanza que la condenación
eterna por el pecado. El siervo vino para hacer una
admirable obra, que lo convierte a sí mismo en el camino
que une, primero a Dios con los hombres, y luego en sí
mismo, a los hombres con Dios. El Evangelio según Marcos,
es el texto que permite llevar a cabo la vida natural de
discípulo en el seguimiento humilde del Maestro, porque
permite ver la grandeza ejemplar del servicio de Dios en Jesús
de Nazaret. Es el complemento necesario para llevar a cabo
la demanda que establece el escritor de la Epístola a
los Hebreos, como modo de vida cristiana: "Puestos
los ojos en Jesús"
(He. 12:2). A este Jesús, siervo, está llamado a
seguir cada creyente, como razón fundamental de vida
cristiana (Ro. 6:18, 22). No hay otro título más honorable
para un creyente que del de siervo de Dios (1 Co.
4:1). Aquí está el detallado camino a seguir de quienes
caminan tras las huellas dejadas en la tierra por el Siervo
de Dios (1 P. 2:21).
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