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Este párrafo inicia una nueva
división de la carta, que trata de asuntos concretos dentro
de la relación matrimonial. Los corintios habían escrito al
Apóstol formulándole algunas preguntas sobre cuestiones
generales de vida cristiana cuya contestación es una de las
razones por la que fue escrita la carta. Entre las
cuestiones consultadas, algunas tienen que ver con la moral
y ética del matrimonio.
Los hermanos en Corinto estaban pasando por circunstancias
especiales, que se desconocen con precisión, pero que
podrían estar relacionadas con la persecución (v.26), que
pondrían a los corintios en situación de llegar a perder su
vida en cualquier momento (v.29). Sea cual fuere estas
circunstancias, Pablo da respuesta a las preguntas desde
esta óptica, pero que aun siendo particular de aquella
iglesia, no resta importancia y aplicación para cualquier
momento de la historia y de la iglesia.
Parece ser que uno de los temas conflictivo entre aquellos,
eran asuntos relativos al matrimonio. El apóstol,
respondiendo a sus preguntas, les indica que, en aquellas
circunstancias precisas, no era aconsejable el matrimonio.
Sin embargo lo establecido como norma general, es que cada
hombre tenga su esposa y cada mujer su marido (vv.1-2). Las
obligaciones en el uso del matrimonio son mutuas, por tanto
no hay razón alguna para que se produzca una separación
entre creyentes, salvo por consentimiento mutuo y por un
tiempo determinado, para dedicarse a la oración (vv.3-5). Lo
que establece al principio sobre la conveniencia de no
casarse, no es un mandamiento, sino un consejo en vista de
las circunstancias; pero cada uno debe actuar conforme al
don y gracia que Dios le había dado (vv.10-11). Concluye el
párrafo enseñando también sobre lo que debía ser el
comportamiento de creyentes cuyo cónyuge no fuera cristiano,
tanto en el caso de que el infiel admitiera la convivencia,
como en el que esta se hiciera imposible y el no creyente
abandonara el hogar (vv.12-16). Todo el pasaje tiene una
gran importancia en un momento en que los problemas
matrimoniales y con ello los de separación, está siendo
notable en todo el mundo y también dentro de las iglesias
evangélicas.
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